miércoles, 8 de diciembre de 2010

Por momentos así se siente la piel, cuando las caricias son exactas.

Una invasión de palabras sinceras -
un sincericidio de la razón que nos llevo a decirnos todo, hasta quedar vacíos de verdades calladas.

Suprimir lo que desconcierta, hacerlo a un lado aunque el aire se condense en el encuentro. Evitar lo inevitable, porque los besos besan y gusta el sabor de los labios; evitar el contacto, las voces, las bocas, las manos que se rozan al alcanzar un vino, la risa... ¿Es posible? o mejor dicho ¿es el sentido?

Siempre habrá un conflicto que nos desequilibra, y me alegra que lleve mi nombre; siempre hay algo que nos revoluciona y nos arranca del contexto (Sí! a nosotros, sus creadores supremos! los inventores de nuevos marcos, tiempos y espacios que nunca nos responden como deseamos)

Siempre hay una ola que hace que el mar no sea sereno... Y que pone color al naufragio. ¿A qué le temés? Las correntadas nunca son tan fuertes como para alejarte demasiado de la orilla, solo debés aprender a flotar, solo, resistiendo al mar y su furia. La vida es eso, ¿qué más?, no deberíamos esperar siempre vivir en la calidez de los vínculos seguros. Dibujate unas alas en los pies... Y no mires hacia atrás-

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