viernes, 18 de marzo de 2011

Un mate de colores con yerba de ayer, una pluma sobre mis párpados, un vaso con jugo de mango de vaya uno a saber cuándo... Pulseras caídas, papelitos con recordatorios.. Una letra de Ismael (esa que habla de no culpar al destino y de la cobardía de las excusas), una pila de discos preferidos, una mueca rota, papeles escritos (y des-escritos), cuadernos espiralados, un álbum de fotos. Bocas que prefieren callar, labios que silencian besos, recibos del cajero automático, salpimenteros para la nueva casa. Burbujas de sinsentidos que explotan en la fragilidad de la noche, violines desafinados, chacareras que enamoran, zambitas exiliadas porque hacen llorar. Cartas en boletos de colectivo que no junto coraje para tirar, paredes escritas, la cama siempre deshecha, la ropa en el piso, el rimel tirado por el apuro de anoche. Los aros colgados, la foto con rami haciendo circo, velas fuxias que animan desvelos, un juguete de pilisco que se olvidó adentro, la foto en el espejo de mis abuelos... Buisa colgada de la pared, un atrapasueños cansada de pelearla por mí, una ventana bloqueada, por donde deberían entrar los duendes, un millón de sahumerios de opium, una biblioteca que pide una tregua...

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