jueves, 3 de marzo de 2011

A veces me obligo en la senda del caos. No puedo llorarte, el amor se hace trillado en las lágrimas, y no lo estilo. No puedo olvidarte, y tampoco besarte... dormir contigo, arrancarte la ropa, besarte despacio. No puedo hablarte más que en mis cuadernos, no puedo hacerte reír más que en mi memoria... y aún así, no olvido. Porque no quiero.
Me rehuso a dejarte ir lejos... donde no pueda verte.. Te dejo correr, lejos de mis peripecias, cerca de la orilla a donde aferrarte si tenés miedo, pero te veo... te veo porque sé que volverás. Porque eso deseo con todas mis ansias, porque te extraño... te extraño y me chillan los dientes, y apreto los puños para ahuyentar la bronca que me da saber que todo hubiese sido distinto sin mi orgullo... Pero te espero, acá sentada, mientras sube la marea.

No hay comentarios:

Publicar un comentario