lunes, 4 de abril de 2011

Son instantes: un instante en que nos sentimos desfallecer, el alma desborda el cuerpo, llanto desconsolado, sombras, sombras y ausencia de luz. Como si dentro de un cuarto oscuro buscásemos un viejo sol de noche... un hilito de claridad que nos de pruebas fidedignas de que alguna vez, existió algo mejor. Pero también es un instante ver la luz en el claro de la luna, y a partir de eso, lentamente reconstruir a partir de los escombros de la felicidad, la calma y armonía. Son instantes. Podemos sentirlos llegar y darles la oportunidad de manifestarse: tenemos que vivir, sin miedo, todo segundo que se nos presente. Los tristes como los íntegramente felices, porque de eso se trata... de vivir descalzo, pisando el pasto y las espinas. Son instantes, y me alegra saber que todo muta de un color a otro, sin detenerse...

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