sábado, 11 de junio de 2011

De un ombligo nacían cucharadas de arsénico con sabor a eucalipto, del otro flores de cerezo blanco y negro.
Hasta ese día, nunca había pensado que la palma de una mano pudiese albergar tantas palabras como una mirada, como un castor o como un detergente en promoción. Nunca pensé, pero el nunca casi siempre es mentira, y pasó, la palma de su mano tiene la mismísima polisemia que un diccionario....

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