jueves, 27 de octubre de 2011


Sigo con el índice cada arruga de su rostro y como grietas en el alma de su tierra, hallo semillas fértiles queriendo arraigar.
Pueblo Wichi, herida que sangra y llora: llora de rabia y muere de pena.
Martina es un recuerdo en vida, es añoranza que aprieta los puños y muerde su lengua... resistiendo a los latigazos del olvido. Resistiendo, sí, resistiendo.


Fotografía: Cristian Heit.

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