domingo, 30 de octubre de 2011

Te escucho. Te siento. Te dejo ser en mí, agua indispensable para el río.
No puedo ser, más allá de esas cuerdas, no puedo estar levitando fuera del círculo vidrioso de la rima de tus manos, no puedo corretear si no es sobre el césped del vasto continente de tu poesía.

Fervientemente, Silvio,
con ojos ávidos de contemplación, con el alma prendida como un alfiler a las estrofas, soy una parte de cielo y una parte de brisa si muero y nazco tus palabras.
Mi cuerpo entero es melodía del alma cuando de tu voz nacen esos pedacitos de vida. Paro mariposas que brotan de tu guitarra.. eterna sensación de saberte en mí. Eterno, mi siempre eterno compañero... Música. Tú música, sin más.
Si pudiera, tan solo si pudiera hacer material el sentimiento, explotaría el pecho de emociones violentas. Si pudiera, tan solo si pudiera..

El único amor infinito, es a la música.
Dichosa entonces, de estar tan enamorada.





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