martes, 14 de agosto de 2012

Atardecer en Cabo Polonio.


Cuando todo desaparezca,
y mis manos comiencen a ser escarcha de tus besos,
y no quede en la mesita de luz más que una foto blanco y negro de alguna otra
mujer
que algún ayer fui
recordaré atardeceres
en el mar,
y mis ojos y tus ojos,
y los suyos
se encenderán.
Volveré a mis líneas,
en ella habitan todas aquellas partículas de felicidad
resabios de esa espuma blanca
y ese olor a sal.
Miraré de nuevo esa luz
que se cuela por la ventana,
que te hace brillar
con una intensidad desconocida.
y preguntarán mis ojos, mis pelos, mis huesos..
¿Pero en la oscuridad?
No es posible me encandiles, sin mostrarme tu opacidad vigente.
Tu hermosura esconde los cuernos de tus desdichas,
¿Sabés?
nadie se muestra en la oscuridad de su alma.
Cuando todo sea nada
y del cielo broten huracanes de cenizas violetas
y la tierra nos abrace
acariciándo nuestros pies con sus manos de madre virgen
y sus barriletes multicolores,
lloraré la muerte de mi muerte
entre las copas de un vino
rojo
rojiso,
rojísimo.
Vos me mirarás
con tus ojos de panóptico
y tu mirada
siempre
EN-FOCO.
Sentime....
El sol cae,
mostrame tu opacidad.




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