domingo, 30 de diciembre de 2012

Misiones y la lluvia

Es la lluvia y no tengo con qué darle. 
Entre la música de los chaparrones
y los chispasos que zurcan el cielo,
aparece.
 El cielo  y su llegada siempre fueron una fiesta.


Es diciembre y es veinticuatro
Otra vez,
recuerdo.

Otra vez,
èl
y yo

Misiones tenía otros besos y otros vicios,
pero siempre la misma lluvia.

Sus ojos como túneles,
Su abrazo
eternizado
en el estupor
de haberlo sabido
conmigo.
De habernos querido
y sabernos
con otros.

Misiones tenía otros olores y otros veranos
pero siempre la misma lluvia.

Es la lluvia,
y no tengo con qué darle.
Y no es que quiera, tampoco.
La lluvia lleva su nombre,
y dichosa yo de volver a sentir
sus gotas tocando mi alma.

Misiones tenía otros besos
y otros vicios,
pero siempre la misma lluvia.



B.

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