domingo, 21 de abril de 2013

La excusa

Fuimos muchos pudiendo ser tan solo dos, tal vez uno.
Elegimos llamarnos desde las profundidades de los laberintos, aun sabiendo que nuestra voz llegaría cansada y distante... quizá ni siquiera.
Nos alejamos estando cerca.
Por un rato nos olvidamos.

Cuando quisimos hablarnos, nos dejamos notas, nos enviamos cartas, por el conducto tecnológico nos hicimos llegar mensajes, pero no nos vimos. Pudiéndonos tocar los cuerpos, abrazar las almas, mirar los ojos, quererlos, encontrarnos, hablarnos, contarnos, explicarnos... decidimos no hacerlo. Seguir ausentes, desde el anonimato de una nota decirnos importantes.
Nos refugiamos en las excusas, los tiempos, lo de siempre... trilladas historias que no hacen más que quitar magia a la verdad, a nosotros.

La intensidad se borró, se deshizo en la ciudad. No fuimos más que hologramas.
Ahora estamos lejos, y  hoy es el día en que abrí la ventana y liberé al viento ese millón de palabras que acuné en mi puño esperando ver si ese momento se daba, ese encuentro fructífero en que estallen los cielos y podamos comprendernos mejor.
No quiero más mensajes de esos que intentan revivir recuerdos de un pasado cada día más lejano. Ya no me sirve, pudiendo habernos dicho todo y haber callado, ahora ya no quiero leer nada. De esa nebulosa no quedan más silencios.
Borrón y cuenta nueva.

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