domingo, 19 de mayo de 2013

Manuel y Soledad y el problema de ser hijos de la posmodernidad

- ¿Y si te dijera que no? no me importa que te vayas a Madrid, ni a que hora es tu vuelo, ni si llevás abrigo o el sueter azúl que te tejí. Y si te dijera que tampoco me importa si tenés pensado volver, con vos nunca se sabe... tampoco me importa con quién dejás a Oscar, ni quién va a cuidar tus amapolas. No sé, no me importa.
Me encantaría decirtelo todo de un saqué, que las palabras salgan como propulsadas por un cañón inmenso, sin espacio al aire ni la respiración, sin espacio para que te tomes otro sorbo de vino. Me encantaría ver cómo se diluye tu sonrisa entre la espesura de la barba ya entintada con algunas canas. Me encantaría. También decirte que nunca me gustó ese guión que escribiste ( ese que leímos juntos en la cocina) me parece una mierda, no sé en qué estabas pensando.
Guardo tantos chasquidos de dedos, suspiros y preguntas como minutos tiene un día, pero Manuel, el río sigue estando allí, también la primavera, ¿cómo quitarnos de encima tantos otoños? Quisiera poder preguntarte todo lo que no te atreviste a decir: ¿Te acordás esa tarde en Guayaquil? ¿Qué escribiste en aquel papel?  El totem que trajiste de México no lo rompió Ayelén jugando a la escondida, se me cayó a mí buscando los cigarros. También ese perfume que creiste haber perdido, se me hizo pelota.  Manuel, Madrid está lejos de la plaza Garibaldi, ¿cómo vas a hacer para venir los jueves a darle de comer a las palomas?. No sé, si conseguís esos vuelos baratos, de empresas medio fantasmas como para venir una vez por semana, entonces de verdad no me importaría. Llamá, averiguá. No sé Manuel qué decirte, la verdad me rompe las pelotas. Yo Pospuse un montón de cosas por vos, no es un reproche eh, lo hice con gusto, pero esa vez que tenía pensado irme al sur, me volviste loca, inventaste  no sé qué enfermedad, me muero de risa de recordar tu cara.
Madrid es lejos Manuel, ¿Estás seguro? Si querés cambiar de aire, ¿por qué no te mudas al departamentito que era de tu abuela, ese de Pompeya? Ahí está lindo Manu, y podrías tomarte el 85, te deja a tres cuadras de acá.

(Suena el teléfono - Soledad se levanta de un salto)

- Hola...
- Hola Sole, te desperté?
-.. Manu, no... estaba.. tomando unos mates.
-Che, viste que te dije que tenia pensado algo.. y quería contartelo...
- Sí, ya sé, estuve pensando también, bah, mirando... bueno, en realidad dejaste abierto el correo acá, y leí el mensaje de Julián, ese de Madrid, que decía : venite Manu, dale que acá la movida es más facil... y si vos querés irte Manu está todo bien, no sé, que se yo, quizá nos podeamos ver por Skype, no sé si por skype podamos tener hijos, pero eso lo charlamos, tal vez un perro o un hurón. SI querés te tejo otro sueter como ese, azul... en Madrid hace frío, vos que sos medio maricón para esas cosas te vas a arrepentir, pero si es lo que querés, Manu, me parece muy bien...
-Sole, me dejárí...
-No, es que de verdad, no me tenés que explicar nada, o sí.. no sé, te estás cagando un poco en mí, pero somos seres libres y hacemos lo que queremos y podemos... Pero siete años Manu, siete años tardaste en estirar las alas... Podría haber sido a los cuatro meses, que a penas te quería, o ni eso. No sé.
- Sole, sos boluda? Te iba a decir que la plata que me dieron por el laburo la voy a usar para filmar el corto, te acordás el guión que leímos en la cocina?
- ay, dios, qué boluda. Sí! Me encanta Manu, es uno de tus mejores trabajos.


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