viernes, 7 de junio de 2013

Los perdones

Que me perdonen los perros, las flores, los saquitos de té de vainilla, las paletas del ventilador que nunca desempolvé, las zapatillas rotas, las polleras cortas, los carteros vacíos. Que me perdonen si es que quieren las monjas, los pupitres escritos con lapicera, los silencios y tu boca.
Caduca la espera cuando comenzamos a olvidar, cuando damos por sentada la distancia voluntaria...  cuando no sabemos cómo decir... 
Y entonces que me perdonen las montañas y ese río inmenso, las hierbas, los gatos, los vinos, las copas a medio llenar, las noches sin fin, las carpas, los portazos sin puertas... y que nos perdonen a los dos las risas y los suspiros, los mates, los enojos, los tequieros.
Que nos perdonen los inviernos por no saber cómo dejarnos querer, como querernos sin olvidos ni barreras, resistentes a la lluvia y a los viajes. Que me perdonen los grillos y a vos las ovejas, las jarras de agua vacías y guardadas en la heladera,las sopas de zapallo, los tacos, los plumones, las tutucas, las alarmas de los teléfonos siempre apagás inconcientemente.
¡¡Que nos olviden los amores, que nos dejen dejar de intentarlo.!!
Que nos perdonen los delirios, walt disney, Ismael y el amor imperfecto, que nos perdonen las estrellas de cine, las ensaladas rusas, las hormigas rojas y mi perro. Que te perdone mi boca, mi panza, mi espalda, mis lunares que te quisieron, que me perdone tu alma
 y que me olvide. 

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