miércoles, 17 de julio de 2013

Resistir la guerra

Amar, amar, amar y resistir la guerra.
Se llena tu boca de polillas que agujerean tus pulóveres, tus palabras, tus cicatrices.
Amar, amar, amar y resistir el viento, la lluvia, la marea... Amar a mares, y contra ellos: Te veo caer, sos una sombra ennegrecida. Me veo llorar, de a lapsos breves, esta soledad.
Resisten la guerra los pichiciegos, algunos. Bajo la tierra de lo incompatible, bajo la vida. Yo solo escribo en este cuarto repleto de olvidables olvidos, ficticios, coloridos.
Amar, amar, amar y ensanchar el alma, (lo cantaron y lo escribió Juan en un libro que me regaló). Sin tapujos, tu alma se ensancha de minúsculas partículas de silencio, y tu misterio se convierte en miseria.
Te arrancaste las pieles conocidas, acariciadas, cogidas, amadas y las revolcaste en la mierda. ¿Siguen siendo las mismas pieles? Sos tan ajeno como lo soy yo ahora frente a tu nombre... Amar, amar, ... amar y comprender la ausencia.

No hay comentarios:

Publicar un comentario