martes, 4 de febrero de 2014


Hay días en que la tormenta convierte de pronto, el día en noche y no se ve más que un cielo encapotado de penas. La tristeza no se puede evitar, Elvira. Las lágrimas brotan, así, sin pedir permiso y se siente adentro un cimbronazo que nos hace vibrar hasta los pensamientos que aún no tuvimos, la angustia no se puede evitar, Elvira, hay que tener paciencia y dejar salir, limpiar el alma, hacer llover a cántaros para que el agua haga desaparecer las impurezas.  Es necesario romperse, deshilacharse, deshacerse en partículas mínimas, tocar fondo… Solo así se toma el envión para volver a salir a flote. Aprender, modificar, cuidar. El amor duele, Elvira, y la tristeza no se puede evitar.

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