jueves, 14 de agosto de 2014

Corto para la Navidad de Clara

INT/ JUGUETERÍA/DÍA

Clara, una niña de unos seis años,  con el pelo rubio y enrulado recogido en dos colitas altas sobre las orejas, mira detenidamente los juguetes dispuestos sobre los estantes mientras la madre habla en voz muy baja con la vendedora.
La juguetería está íntegramente adornada con objetos navideños. Muñecos de papá Noel de peluche, a pila, arbolitos con grandes borlas doradas y guirnaldas alusivas de pared a pared. Hay carteles de ofertas y grandes descuentos y uno particular que ofrece, por una módica suma, que papá Noel le entregue el regalo en persona.
Clara repasa una a una las muñecas expuestas, achina los ojos,  mira otro estante y se detiene: toma con las dos manos un muñeco con los rasgos de un niño recién nacido. Lo acuna y lo aprieta contra el pecho. Sonríe. Camina hacia el mostrador donde la vendedora la espera con una mueca de ternura. La madre está completando un formulario, anota una dirección y en el casillero que dice: “Entrega a domicilio”, dibuja un tilde. La madre saca a la tarjeta de crédito y el documento y paga, mientras la vendedora toma el muñeco, lo embala prolijamente en una caja, y adosa el formulario en la tapa.
Madre e hija salen de la juguetería.

INT/COMEDOR/ NOCHE

Noche buena. Bullicio. Música de fondo. Clara está sentada en la mesa, entre su hermana mayor y su madre. En la mesa hay otros adultos que conversan entre ellos y ríen. Su padre va hacia la parrilla con una tabla de madera en la mano y un tenedor de trinchar, regresa con la tabla llena de carne. El reloj de la cocina marca las once.  Todos comen entusiasmados, hacen chistes.
ELIPSIS.
La mesa está llena de confites y maní con chocolate. El televisor está encendido: un noticiero inicia la cuenta regresiva de diez segundos hasta llegar a las doce. Con las copas llenas de sidra, toda la familia se suma al unísono a la cuenta. Las doce: Gritan y celebran. Se oyen fuegos artificiales, los perros ladran.
ELIPSIS.

El mismo reloj de la cocina marca las tres. Los adultos están conversando en la mesa.  Clara está sentada en un sillón, se le entrecierran los ojos. Su hermana duerme tapada con una campera. Suena el timbre. Clara se sobresalta. El padre se dirige apurado a la puerta: aparece un hombre disfrazado de papá Noel. Era flaco, traía una barba hecha con algodón, el bigote a medio salir y unas zapatillas Adidas azules.  Las manos descubiertas dejan ver una vellosidad oscura que se extiende por los brazos desprotegidos por el traje que le queda corto de mangas.  Abre la boca y hace una de las interjecciones clásicas del personaje, el padre de clara que continúa a su lado en la puerta, hace un gesto de rechazo por el olor a alcohol. Carga una bolsa ya casi vacía y de ella saca un paquete que dice “Eugenia”, la madre, con enérgico deseo de disimular la situación lo toma entre las manos y festeja,  mientras el falso y borracho papá Noel saca otro paquete que dice “Clara”. La mira, le hace señas para que se acerque.  Clara se queda en su lugar, mira a la madre, mira al padre. Llora. 

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