viernes, 5 de septiembre de 2014

La muerte, siempre tan absurda

Abrís una puerta y ahí está, sentada, con los brazos cruzados y exhalando un humo de cigarrillo importado. Altanera, triunfal. "Ya está - te dice - ni lo intentes" y vos,  pobre tipa, con cuatro hijos, pensás "ya está". Mirás el techo y está él, tan rígido y perplejo... tan lejos. La muerte siempre tan absurda, está al acecho de ese minuto de incertidumbre y si te debilitas un instante, ella está ahí para ajustarte la soga, literalmente, al cuello.  Pensás en tus hijos, pensás en él, te enojás, seguro había otra solución. Pero ella estuvo donde el mundo no, y ya no hay vuelta atrás. 

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