miércoles, 5 de agosto de 2015

Amaré la lluvia eternamente

Amaré la lluvia eternamente porque nada hay en ella que me sobre.  Llueve y subo a la terraza, dejando que se mojen todos mis soles, empapando mis días felices... la lluvia es una nostalgia necesaria. Apago las luces y abro las ventanas... el gato se asoma entusiasmado a ver esas gotas que explotan contra la persiana, quiere atraparlas, resonga. Abro mi mente también y mi cuerpo para que ese olor a tierra mojada me penetre el cuero y la carne hasta llegar a lo más profundo de mis recuerdos. Pienso en las lluvias más lindas que viví y me acuerdo de Yaví y de Misiones... La lluvia en mi vida siempre  ha sido una fiesta.

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